Una noche oscura, pasada las tres de la mañana, unos hombres
remaban su bote y en medio de la noche apareció aquel hombre; sí, ere el hombre
de Galilea llamado Jesús, el que sanaba a los enfermos, el que echaba fuera los
demonios sólo con su voz. Pero ellos
pensaron que se trataba de un fantasma.
Entonces salieron a coger cualquier cosa para defenderse de ese
espíritu, ¿quién mas podía ser? Nuestra
mente esta preparada para evaluar todo desde la perspectiva de lo natural. Seguimos las leyes de la tercera dimensión,
la dimensión que se rige por la física, por el volumen, por el peso, por la ley
de la gravedad que declara que todo peso superior al peso del agua tenderá
irremediablemente a hundirse. Cuando
vemos a una persona enferma nuestra esperanza no está en Dios y su poder para
enviar una respuesta ya sea directamente, por medio de la oración de un siervo
suyo, como puede ser un predicador, el pastor de su congregación o el médico
que se guía por síntoma, pero que no tiene una varita mágica para adivinar que
padece el paciente. Algunas veces los
exámenes, las tomografías, la radiografía pueden aproximarnos a la mejor
alternativa, pero hay un acto de fe inclusive al diagnosticar.
Bueno pero ellos al ver ese hombre en medio de la noche
gritaron es un fantasma, es un fantasma.
Pero del hombre surgió la voz que le dijo.
1.- no tengan miedo:
1.1 el miedo es parte de nuestras vidas nos alerta de los
peligros, nos evita andar descuidadamente por esta Venezuela. Lo que debes evitar es que el temor te
paralice, te anule.
1.2.- Analiza el miedo que te paraliza. En que consiste, quien es.
1.3.- Velo en sus dimensiones reales, visualiza pequeño tu
gigante. Eso fue lo que Hizo Caleb. LO
que se veía gigante en el mundo natural, él aplicaba las promesas de Dios y lo veía
pequeño, veía que era fácil vencer a sus enemigos. Porque las derrotas comienzan en la
mente. Tu eres más grande que tu
miedo. Tu tienes que mirarte como quien
puede decidir sobre su pánico, sobre su temor, verlo pequeño. Piensa que dentro de ti está el Espíritu
Santo. Piensa que hay un destino
profético que cumplir. Piensa que Jesús
descubrió el secreto de vivir en lo sobrenatural, a pesar de estar en un cuerpo
mortal como el nuestro.
1.4.- Desarrolla al máximo tu autoestima a través de comprender
e integrar tu identidad quien eres tu.
Soy un hijo de Dios, soy una joya preciosa y muy valorada por el Señor
Jesucristo que dio su propia sangre para comprarme del mundo de las tinieblas,
soy una persona escogida antes de haber hecho el mundo para que cumpliera una
misión en este tiempo, mi padre celestial me formó en el vientre de mi madre,
no soy un accidente, fue planeado por el cielo mi padre celestial me ha
prometido que si le pido no me va a dar una serpiente o algo malo o algo que me
destruya, me ha prometido que me va a dar más de lo que le pida. La única dos condiciones son fe y pedir
conforme a su voluntad. Tengo que
comenzar a pensar de mi como un príncipe o una princesa de Dios. Tengo el oficio de sacerdote, comisionado
para interceder por otros y enseñarles como acercarce a Dios. Ahora tengo una ciudadanía celestial y
miembro del reino de Cristo, por lo tanto soy un extranjero en este reino de
Satanás, y he sido enviado como un embajador para reconciliar las personas con
Dios.
1.5.- piensa en positivo y te atreverás a intentar lo
sobrenatural. Cambia los pensamientos
negativos por positivos, refúgiate en la oración en las promesas de Dios, decláralas,
sobretodo las que el rhema del Espíritu ha sido enviado a tu vida como una
confirmación que se cumplirá en tu vida.
Contrataca a tus pensamientos negativos, tu miedo declarando en fe y
aplicándote el salmo 27 “el Señor es mi luz y mi salvación, entonces ¿por qué
habría de temer? El Señor es mi fortaleza y me proteger del peligro, entonces
¿por qué he de temblar?...
1.6.- Elimina las preocupaciones y sustitúyelas con confianza
en Dios, declara que él tiene el control de todo aun de los eventos
aparentemente negativos. Enfrenta con entusiasmo
las cosas que otros te involucran corporativamente. Por ejemplo Caleb y Josué tuvieron que vivir
las consecuencias de la mentalidad de langosta de los otros diez líderes, y de
todo el pueblo de Dios que se le unió deprimido. Ellos esperaron su nueva oportunidad para
tomar posesión del territorio conquistado por Dios para ellos. El 95% de las cosas que nos preocupan nunca
sucederán, sólo el 5% de lo que nos preocupa sucederá y muchas veces son
profecías autocumplida porque nosotros las anunciamos, nos visualizamos viviéndolas,
padeciéndolas, y atraemos a nuestras vidas esas situaciones. Por nada estés preocupado, al contrario cuéntale
a Dios cual es tu petición y Dios te dará paz, el manda a que te ocupes en
pensar en todo lo bueno, en todo lo que merece la alabanza del Creador, en todo
lo que tiene merito, en todo lo que es agradable para Dios. Es normal nuestra tendencia a pensar en lo
negativo, en lo peor. Eso no excluye el
ser precavido, el no tentar a nuestro Dios, a no tomar riesgos innecesarios que
ponga en peligro de muerte nuestras vidas, por las compañías de malos amigos,
hacer cosas que corremos el riesgo de sufrir sus consecuencias como un embarazo
una infección de transmisión sexual, la ejecución de una hipoteca porque no
pagamos. La preocupación es una predicción
negativa; cambiémosla por una predicción positiva. Reúnete con personas que piensan de manera
positiva o te ayudan o como nosotros que estamos aprendiendo sinceramente a
superar todo miedo y toda preocupación, ocupándonos en lo correcto y en lo
bueno. Dios manda que eches sobre el todas
tus preocupaciones, porque el tiene cuidado de ti. Lee libros de inspiración de personas que han
sido personas de fe, aprende de memoria versículos que contrarresten tu
tendencia humana y de naturaleza adámica pecadora que te lleva a pensar todo lo
peor sin que haya sucedido, aprende principios de sabiduría, busca que el
Espíritu Santo te guíe en tus pasos para
que no tropieces producto de tus malas decisiones.
1.7.- Las mejores palabras para contrarrestar el temor. En tu boca está la vida y la muerte, tu según
Cristo perteneces a una nueva especie espiritual-humana, tus palabras son
sentencias que se materializan en el mundo espiritual que rebotan al mundo
humano terrenal. Tu tienes el poder en
tu palabra para atar desde aquí en la tierra lo que no quieres que operen en el
mundo espiritual y al atar eso no podrá operar en el mundo humano. Lo que desates desde aquí en la tierra será
desatado en los cielos y desde los aires operará en el mundo natural. “…lo que está en el corazón determina lo que uno
dice.” Mt. 12:34. Hay que sanar el
corazón, hacerlo libre de daños pasado para ser puro en lo que pensemos y
digamos. Hablale a tu alma en voz alta
lo que Dios te ha prometido personalmente ( y si no te ha dicho nada comienza a
buscarlo en oración y en meditación de su palabra hasta que te de por lo menos
una palabra para ti). Hablále a tu alma,
en voz alta, declara las promesas y palabras de afirmación una y otra vez hasta
que crea lo que Dios dice de ti y que hará.
Cómo sanar el alma: recibe a Cristo en tu corazón y nace de nuevo como
hijo de Dios, comienza a leer y meditar en un capitulo de la Biblia al día,
selecciona un versículo para memorizar a la semana, define un tiempo diario de
oración personal intima con Dios, 15, 30, 60 minutos al día, aprende a vivir
orando en el día, observa tu lenguaje y pensamientos, busque la activación de
los dones del Espíritu en su vida, dedique el domingo a recibir de Dios reunido
con otros hermanos, llénese del Espíritu Santo, reciba la exhortación y
corrección de otros hermanos aun cuando le sea desagradable oírles, evalúe que
de lo dicho se aplica a Ud., no se deje engañar por su corazón.
2.- ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! Acciona. La presencia de
Cristo te debe inspirar a confiar y moverte.
Comienza a Dar un paso a la vez.
Pedro el impulsivo entre los doce discípulos que había escogido el Señor
declara un reto al Señor: “…—Señor, si realmente eres tú, mándame que vaya
hacia ti caminando sobre el agua” Mt. 14:28.
Declara la palabra Señor y yo me muevo en fe y voy a transitar en lo
sobrenatural. Cuando Jesús declaró la
palabra, dio la orden, Pedro “…Sin vacilar, Pedro se lanzó por la borda y
caminó sobre las aguas hacia donde estaba Jesús.” Mt.14:29 (la biblia al día). Pedró no vacilo, le creyó a Jesús y comenzó a
caminar en lo sobrenatural, porque necesitamos esa palabra del Señor que active
nuestra fe, esa palabra que oriente nuestras vidas para saber que en esa
situación específica estamos obedeciéndole y siendo guiados por su Espíritu. En medio de las olas de las pruebas pedro se
armó de valor y venció el temor, el miedo a lo imposible.
3.- Enseguida los demás discípulos comenzaron a apostar entre
ellos en cual paso Pedro fracasaría. Sí
dentro de la barca de la aparente seguridad, los demás discípulos sacaban sus
recursos a ver cual de ellos ganaría la apuesta. Cómo era la costumbre del Judas Iscariote,
manejar las finanzas del grupo, pronto se convirtió en el aguantador de la
apuesta con el debido porcentaje para él como beneficio de administrador. Su hermano Andres, le decía hermanito
recuerda que tu chiquito estuviste a punto de ahogarte en la bañera. Natanael, a su vez gritaba, eso es imposible,
tu no estas preparado para ello, eso no se ha logrado, eso no es lógico, Tomás,
no lo voy a creer, Pedro tenía unos sancos metidos en el agua, o hay un bote
escondido, yo tengo que comprobar ese milagro, Simon “el zelote”, el
guerrillero, empezó a pelear con los demás discípulos. Estás loco Pedro gritaba su amigo Santiago,
el noble Juan cuidado Pedro es peligroso lo que estás haciendo, no ves el
riesgo. Felipe, Pedro vas a quedar en ridículo, la gente se va a reír de ti.
Mientras más se alejaba Pedro de la segura barca que era
azotada por los fuertes vientos los discípulos se sentían cada vez más
incomodos. La fe de Pedro y el caminar
sobre el agua, el experimentar lo sobrenatural los confrontaba. Porque cuando un discípulo de Cristo le cree
al Señor, a la voz de su palabra. Porque
así actúa el corazón humano, ve seguridad detrás de su inseguridad, en los barrotes
de sus temores, en las mazmorras de sus miedos, donde no sentimos felicidad de
ver prosperar a otro, sino que entramos en autocuestionamiento. La determinación de otros, muestra nuestra
incredulidad.
Pedro había conquistado en lo sobrenatural la versión kadosh
traduce “…Y bajando de la barca Pedro, paseó
sobre las aguas, y fue a Jesús.”.
Mientras más caminaba en lo sobrenatural, más se alejaba de la seguridad
aparente que le brindaba la barca del conformismo y el no comprometerse con los
retos de ser un discípulo de Cristo. Cada vez aumentaban los riesgos del ridículo,
de la burla de otros. Porque muchas
veces hacemos las cosas más pensando en el fracaso que el éxito. Sin embargo, cuando nos concentramos en los
retos, en los logros, en la palabra dado por Cristo, más avanzamos en lo
sobrenatural. Pedro estaba haciendo lo
imposible, estaba caminando sobre las aguas, estaba rompiendo los esquemas
naturales. Los discípulos, pensaban eso
de las sanidades, de los milagros son sólo para Cristo, yo no puedo hacerlo,
sólo Cristo es Dios, yo no puedo, soy sólo un ser humano con limitaciones.
4.- Cuando desviamos la mirada de Cristo y centramos nuestra
mente y atención en los fuertes vientos, el temor puede reaparecer, se pierde
el milagro, lo sobrenatural tiende a desaparecer. Porque los fuertes los
vientos nos confrontan con nuestras debilidades y fragilidad, con nuestras
limitaciones humanas y mentales, nos lleva a sobredimensionar la realidad. El temor a la muerte puede paralizarnos. Ya la obra de Dios no continua avanzando en
nosotros, ya todo se vuelva fósiles del tiempo.
Cuando desviamos la mirada de Jesús volvemos a pensar en términos de
imposibilidades, se sobredimensiona el problema y no se piensa en términos de
soluciones.
En ese mismo instante, Judas Iscariote, el ambicioso y
codicioso, el que no se parecía al grupo, el más culto, refinado, y astuto
dijo: lo apuesto todo a que en este momento fracasará Pedro y comenzará a hundirse. En ese mismo instante, Pedro comenzó a hundirse
y Judas gritaba gané, gané. Porque la
miseria humana es parte de nuestra vieja naturaleza, caída del pecado y hay
momentos que los peores sentimientos aparecen en nuestras vidas, cuando no es
el Espíritu Santo que controla nuestras vidas.
Por ello, muchos preguntan ¿pero era cristiano? ¿no era un seguidor de
Cristo? No saben que nosotros
necesitamos estar continuamente mantener la mirada en Cristo o no podemos hacer
nada sobrenatural. Desaparece ese aire
que cautivas a las personas que dicen: quiero eso que tienes, ¿Qué te hace
diferente, yo quiero tenerlo? Al desviar
la mirada de Jesús nos concentramos en nosotros mismos, en nuestras fuerzas,
nuestras capacidades y allí es cuando se produce el rotundo fracaso.
5.- Apostar a lo seguro es un fracaso en el Reino de Cristo. Piensa en el hombre que se le entregó una
bolsa de dinero a diferencia de los otros dos que le dieron dos y hasta cinco
bolsas de dineros para producir y convertir en nuevas riquezas. El apostó a lo seguro, y cuando volvió el
Señor su evaluación fue negativa, pésima, recibió una reprimenda y la
expropiación del recurso que había recibido del Señor. El apostar a lo seguro nos conduce a no
emprender proyectos por el miedo a fracasar, el no arriesgarnos en una relación
con un hermano o hermana en Cristo porque no queremos ser heridos
nuevamente. Apostar a lo seguro es
aburrido, sin brillo, ni esperanza, sin logros.
Los once apostaron a lo seguro, a no comprometerse para no quedar mal y
no saben que ya están quedando mal con Cristo, quien nos evaluará finalmente y
cuya evaluación es la más importante de nuestras vidas.
6.- En el momento de debilidad grita a Cristo: ¡Socorro Señor
me hundo! Si en el momento de la duda, del miedo Pedro oró al Señor. En el momento de la desesperación, de la
noche oscura de los vientos fuerte de muerte, en medio de la crisis, es hora de
invocar a Dios. Es hora de pedir a ayuda
a quien todo lo puede. El perder la fe
es el momento preciso de gemir desesperado.
Aunque el hijo prodigo no grito, sólo se arrepintió, decidió, accionó
dejando la vida a la cual se había vuelto, que le había llevado al charco de
los cerdos, a la miseria, a la depresión, a la ruina emocional, espiritual y
material. Él se volvió a la casa de su
padre. Así como estaba todo sucio e
inmundo, sin miedo al rechazo de su Padre celestial. El confesó he pecado contra ti no soy digno
de ti. Pero el padre se emociona cuando
un hijo suyo vuelve a él arrepentido. Y
su corazón, más que castigarnos, ya sabe que la miseria del pecado es bastante
el siendo un hijo de Dios comer el polvo de la derrota. El nos recibe con sus brazos de amor, quita
la inmundicia de nosotros, nos viste nuevamente con la ropa de santidad, nos
hace recobrar el anillo de la autoridad y nos restaura a la relación intima con
él. Aun cuando nos dice “…no vuelvas a
pecar para que no te venga algo peor.”
7.- El origen de nuestra derrota está en no entender que
Cristo está con nosotros y que está apostando por nuestro éxito victoria, no a
nuestro fracaso “…Tienes tan poca fe —le dijo Jesús —. ¿Por qué dudaste de
mí?” Cristo no quiere que dudemos que él
es: todopoderoso, que es capaz de hacer lo que está en su voluntad. Jesús te
reprende, pero también te extiende la mano para impedir que te hundas en el
pecado, en la muerte espiritual nuevamente.
Nuestro socorro viene del Señor.


