Dios utiliza varias figuras para dar el concepto de totalidad, de integración, de unidad, de comunidad. Somos el Pueblo Santo de Dios, somos su familia, somos una casa que Dios está construyendo sobre el fundamento de los profetas y de los apóstoles, donde Cristo es la piedra principal (angular) que sostiene todo el edificio.
“Acercándoos a él, la Piedra Viva—que fue ciertamente rechazada por los hombres, pero delante de Dios es elegida y preciosa—, también vosotros sed edificados como piedras vivas en casa espiritual para ser un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo. Por esto contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la Piedra del ángulo, escogida y preciosa. Y el que cree en él jamás será avergonzado.” 1Pe 2:4-6 (RVA)
Estamos llamados a convertirnos en piedras vivas del Templo de Dios. Somos partes importantes de un todo, en el cual Cristo es la cabeza. Cada integrante es importante. Dios no nos llama a recibir a Cristo e irnos a hacer nuestra vida. No somos un sacerdocio santo, que ofrecemos sacrificios espirituales a Dios. Ahora, estos sacrificios no son como los sacrificios que ofrecían el Pueblo de Dios antes de Cristo. NO, estos sacrificios provienen de corazones agradecidos, que valoramos a la Piedra Principal, La Piedra viva que Cristo.
“Así que, por medio de él, ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. No os olvidéis de hacer el bien y de compartir lo que tenéis, porque tales sacrificios agradan a Dios.” Heb 13:15-16 (RVA)
Los sacrificios espirituales que ahora el Pueblo de Dios le presenta son la alabanza, es confesar su nombre con acciones de gracia. Los sacrificios espirituales son también hacer el bien a mi prójimo. Dios ve estos sacrificios como olor fragante. Los ciudadanos del Reino de Dios no viven con quejas y murmuraciones. Somos personas agradecidas, que conocemos la grandeza de Dios. Le rendimos loor al único Dios. Nuestro Dios eterno y majestuoso, quien creo los cielos y la tierra. Somos ciudadanos sensibles a las necesidades de nuestros hermanos, vecinos, compañeros de trabajo o de la Iglesia. Miramos por nuestras necesidades como por la de los demás.
Un proverbio chino dice que «detrás de un hombre talentoso, siempre hay otro hombre talentoso». La verdad es que en el corazón de toda gran conquista hay un equipo.”
“Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.” Rom 12:5 NTV
Así como el carro es más que la suma de las cuatro ruedas o llantas, más un motor, la carrocería. El automóvil es una maquina en movimiento dirigida por un piloto. Nuestra maquina es la Iglesia, en la cual cada uno de nosotros es una pieza fundamental. No hay piezas desechables, todas son importantes y cumplen una función. El Señor Jesucristo es el constructor de esa maquinaria que es la Iglesia, y el Espíritu Santo es el piloto que la hace rodar a grandes velocidades en el camino a la construcción de la carrera de Dios.
Pablo Utiliza la figura del cuerpo humano para decir que somos el equipo de Dios. No se trata de vivir nuestras vidas de manera aislada, por nuestra cuenta, sin control y sin valor. Vemos las partes solas de un automóvil no tienen funcionabilidad por si misma. Las partes del cuerpo humano, por más vital que sean, no tienen funcionabilidad por si misma. Todos se necesitan. Nos pertenecemos los unos a los otros. Estamos interconectados. Cuando cada quien conoce su función y su valor en el cuerpo de Cristo, tendrá una visión de conjunto y no de parcialidad, valorará los dones que Dios le dio y los ejercerá para bendecir a los otros hermanos.
El Equipo es un grupo de personas, pero se diferencia de los grupos por su interdependencia.
Cuando un herman@ desprecia a otr@ herman@, no está consciente de la interdependencia que se necesita en la familia de Dios, que es la Iglesia. Ahora, a diferencia de los equipos en el mundo, conformados por número reducido de personas, la Iglesia es más que un conglomerado que se congrega circunstancialmente en un lugar, es superior a un grupo que comparte necesidades comunes, que deben ser satisfechas. La Iglesia es el Equipo de los Cielos, dividido por un ejercito mundial de creyentes y por equipos celestiales locales, que atiende las necesidades de sus comunidades, los conducen a Cristo, son agentes de transformación continua, muestran el amor de Dios cada día, por medio de sus acciones y están conscientes que forman una familia celestial. Tienen una identidad: son ciudadanos de los cielos, son extranjeros aquí en la tierra. Así que su amor primario es por Cristo su Señor, no por la tierra que le vio nacer. Está disponible para ser enviado a cualquier parte de mundo que quiera Cristo. A usted, en primer lugar, Cristo te ha enviado a los tuyos, a tu casa, a tu familia. Tienes un mandato de Cristo: cuéntale cuan grandes cosas ha hecho Dios contigo. El testimonio de los ciudadanos del Reino de Dios es fundamental. Porque recordemos que tenemos una misión reconciliar al mundo con Dios. Y a quien tengo el deber primario de reconciliar con Dios es a mi familia. Dios está formando una familia celestial formada por familias transformadas por el poder del Espíritu Santo. Dios bendijo a las familias del mundo a través de la extensión de la bendición de Abraham. Todos los que vivimos por fe y actuamos con fe somos hijos de Abraham, hijos de la promesa, Hijos de Dios, al haber recibido y creído en Cristo por medio de la fe.
El equipo de los cielos tiene compromiso y responsabilidad.
“Los equipos comparten los créditos por las victorias y las responsabilidades por las derrotas. Esto favorece la humildad genuina y la comunidad auténtica. Los individuos ganan las alabanzas y sufren las derrotas solos. Esto favorece el orgullo y a veces permite que se desarrolle un sentimiento de fracaso.” John C. Maxwell
En los grupos no se ha desarrollado la responsabilidad mutua, mientras que en los equipos hay sentido de pertinencia y responsabilidad mutua. Cuando un miembro padece, todos padecemos con él, cuando un miembro se goza, todos nos gozamos con él, dice el apóstol Pablo. No es suficiente la responsabilidad personal, como sucede en los grupos. En el equipo, las personas se preocupan por el todo. Si una persona está triste, deja de congregarse, la Iglesia se ocupa de llamarlo, si está enfermo la iglesia se ocupa de orar para que sea sanado. Si un miembro de la Iglesia es prosperado por Dios, la iglesia celebra cuando esta prosperidad trae bendición y no maldición. Porque la bendición de Dios es la que alegra el corazón y no agrega tristeza. Si mi éxito no me conduce a la prosperidad de Dios (porque la prosperidad abarca el éxito por áreas), entonces esto no viene de Dios. Si mi éxito me aleja de Dios, me ocupa en los negocios del mundo y pierdo mi comunión y santidad en Cristo, este éxito viene de Satanás. Porque Cristo dijo que Satanás (el Ladrón) vino a robar (la paz, la tranquilidad), destruir (la familia, las relaciones entre esposos, hermanos familiares), matar (quitar la salud, traer enfermedad, quitar la santidad, la fe, la esperanza, el compromiso con Cristo). También puede suceder, como aconteció a los reyes de Israel y Judá, que Dios los bendigo, pero ellos se enaltecieron, y dejaron de reconocer que su provisión venía de Dios y tuvieron la peor ruina espiritual.
El Equipo del cielo significa: estar en pie en un espíritu, en un alma.
“Sobre todo, deben vivir como ciudadanos del cielo, comportándose de un modo digno de la Buena Noticia acerca de Cristo. Entonces, sea que vuelva a verlos o solamente tenga noticias de ustedes, sabré que están firmes y unidos en un mismo espíritu y propósito, luchando juntos por la fe, es decir la Buena Noticia.” Flp 1:27 NTV
Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo. De este modo, ya sea que vaya a verlos o que, estando ausente, sólo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio (Flp 1:27) (NVI)
“Solamente que os comportéis° de una manera digna del evangelio del Mesías, para que, ya sea que vaya y os vea, ya sea que estando ausente, oiga acerca de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu,unánimes, combatiendo juntos por la fe del evangelio;” (Flp 1:27) (BTX3)
Sólo les pido que vivan dignamente, como lo enseña la buena noticia de Cristo. Porque, sea que yo vaya o no a verlos, quiero estar seguro de que todos ustedes viven muy unidos y que se ponen de acuerdo en todo, y que luchan unidos por anunciar la buena noticia. (Flp 1:27) (TLA)
El equipo del cielo no significa coacción de la libertad de pensamiento, al contrario significa ser guiados por el Espíritu Santo a reflexionar lo que Dios quiere, a buscar su dirección y a estar dispuesto a actuar de acuerdo al propósito que Dios nos ha dado. Equipo celestial significa que estamos en pie, firmes, organizados, alertas ante las asechanzas del Diablo, luchando contra los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa, y desarrollando nuestra nueva naturaleza divina( Nacimos de Nuevo, Hemos recibido el Espíritu Santo, Somos Hijos de Dios). Significa que tenemos fortaleza y estamos en pie de lucha para conquistar.
Significa que tenemos un mismo espíritu y una misma alma. Nuestros pensamientos no son divergentes sino convergentes en la voluntad de Dios. Nos mueve el deseo y el anhelo de agradarle. Significa que nuestras emociones, pensamiento y voluntad están motorizadas al cumplimiento de la misión: reconciliar a las familias con Dios, conducirlas a la transformación que da la vida llena del Espíritu Santo, que se expresa más allá de una espiritualidad y se extiende a las relaciones familiares, laborales, comerciales.
El poder del acuerdo del Equipo:
“¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?” Amó 3:3 (NTV)
“También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo lo hará.” Mat 18:19 (NTV)
"Para la persona que está tratando de hacerlo todo sola, el juego definitivamente ya ha terminado. Si usted quiere hacer algo realmente grande, vincúlese con otros. Uno es demasiado pequeño como para pretender hacer grandes cosas. Esa es la ley de lo trascendental." John C. Maxwell
LA Iglesia de Jerusalen, pudo demostrar el poder del Acuerdo:
“Así que decidimos, después de llegar a un acuerdo unánime, enviarles representantes oficiales junto con nuestros amados Bernabé y Pablo,” Hch_15:25
Un matrimonio puede ponerse de acuerdo para dedicarse por un breve tiempo a la oración. “No se priven el uno al otro de tener relaciones sexuales, a menos que los dos estén de acuerdo en abstenerse de la intimidad sexual por un tiempo limitado para entregarse más de lleno a la oración. Después deberán volverse a juntar, a fin de que Satanás no pueda tentarlos por la falta de control propio.” 1Co 7:5 (RVA
"Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? Alguien que está solo, puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente." Ecl 4:9-12 NTV
En el comienzo de la civilización humana entendieron el poder del acuerdo, la grandeza de tener un propósito, hablar un mismo lenguaje, tener una misma manera de pensar. Gén 11:4-6 dice: “Entonces dijeron: «Vamos, construyamos una gran ciudad para nosotros con una torre que llegue hasta el cielo. Eso nos hará famosos y evitará que nos dispersemos por todo el mundo». Pero el SEÑOR descendió para ver la ciudad y la torre que estaban construyendo, y dijo: «¡Miren! La gente está unida, y todos hablan el mismo idioma. Después de esto, ¡nada de lo que se propongan hacer les será imposible!”. Dios dice que cuando trabajamos en equipo podremos hacer todo lo que nos propongamos hacer.
El poder del acuerdo y del trabajo en equipo hizo posible lo que en años no había podido el pueblo de Israel, luego de regresar del Exilio. Neh 6:15 dice: “Así que el 2 de octubre,* a los cincuenta y dos días después de comenzar la obra, se terminó la muralla.” Fueron capaces de lograr la meta, se mantuvo la moral en medio de las pruebas. No se dispersaron del objetivo y Dios les dio los recursos.
Traer la Gloria de Dios.
“Los equipos pueden simplemente hacer más que una persona sola” John C. Maxwell
Edificando a los demás miembros de la iglesia glorifica a Cristo.
Efe 4:11 Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros.
Efe 4:12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Diosy edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo.
Efe 4:13 Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.
Efe 4:14 Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la verdad.
Efe 4:15 En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.
Efe 4:16 Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor.
Los líderes tenemos la función de formar, preparar a los demás para que juntos desarrollemos la obra de Dios, edifiquemos a la Iglesia. Por su parte, al estar sujetos todos a Cristo, es él quien hace que cada uno encaje perfectamente en la Iglesia, el cuerpo de Cristo, en la casa de Dios, en la Iglesia. Cristo hace que cada uno de nosotros desarrolle su función específica. Esta función está dada por los dones del Espíritu. Cada uno de nosotros ha sido dotado con capacidades sobrenaturales
“Amados hermanos, les ruego por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo que vivan en armonía los unos con los otros. Que no haya divisiones en la iglesia. Por el contrario, sean todos de un mismo parecer, unidos en pensamiento y propósito.” 1Co 1:10 NTV
