sábado, 9 de agosto de 2014

El conflicto Israel- Palestino ¿A quién apoyar?

El Conflicto Israel-Palestino
¿Cuál debe ser nuestra posición ante el conflicto entre la nación de Israel y el Pueblo Palestino? ¿Debo parcializarme por el Pueblo Judío o por el Pueblo Palestino? Lo primero que ud debe contestar es ¿Soy Cristiano? Si eres un seguidor de Jesucristo estás llamado a obedecer la Palabra de Dios.  ¿Sabe qué Dice Dios sobre ambos pueblos en las Escrituras? Lo segundo, es conocer la perspectiva histórica de este conflicto ¿Desde cuándo existe? Lo tercero, ¿Que dice la Palabra de Dios sobre los acontecimientos futuros sobre Israel? ¿Cuál es la Revelación del Espíritu Santo sobre el futuro de ambos pueblos?  Las cosas reveladas son para nosotros y las cosas ocultas son solo para Dios.
En cuanto  a la primera pregunta, la respuesta es que la nación de Israel estaba en los lomos de Abraham (Hebreos 7:10), el Hijo de Abraham se llamó Isaac y el nieto Jacob. Dios le cambió el nombre por Israel (Génesis 32:28: “—Tu nombre ya no será Jacob —le dijo el hombre—. De ahora en adelante, serás llamado Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.” NTV).  Es necesario identificar, que Abraham tuvo otros hijos.  Uno de ellos Ismael es el padre de los pueblo s Árabes.  Sin embargo, Dios dice claramente que en Isaac será la bendición, “la simiente” (que es Cristo) y la promesa de dar un territorio para todos sus descendientes.
Al Pueblo de Israel, Dios le prometió darle la región donde ahora está el conflicto: Dios le dijo a Abraham: “y les daré a ti y a tus descendientes toda la tierra de Canaán…” (Gén 17:8).  Canaán fue la franja de tierras que bordean el Mediterráneo Oriental (La actual nación de Israel).  En Génesis 12:1-7 El Señor promete bendecir a quienes lo bendiga y maldecir a quienes lo maldigan.  Dios le reitera la promesa a su hijo Isaac (Génesis 26:4). Dios prometió darle la tierra de los Filisteos  (Palestino deriba de la palabra filisteos, se dice que provenían de Creto - Deuteronomio 2:23 “Algo parecido sucedió cuando los caftoreos de Creta* invadieron y destruyeron a los aveos, que habían vivido en aldeas en la región de Gaza”).  El emperador romano Adriano odiaba a los Judios y llamó a la zona del territorio de Israel como palestina. En 135 d.C. reprimió un levantamiento Judio, En Zuheir Mohsen, (líder de la OLP), en el año 1977 confeso: “…
“..en realidad no existe ninguna diferencia entre los jordanos y los palestinos, los sirios y los libaneses. Todos nosotros formamos parte del pueblo árabe. Solamente por razones políticas y tácticas hablamos de la existencia de una identidad palestina, ya que está en el interés nacional de los árabes el oponer al sionismo una existencia separada de los jordanos…”
La promesa fue reinterada a Jacob (Israel).  Israel tuvo 12 hijos que formaron doce tribus organizadas por clanes y familias, vivieron en Egipto, fueron prosperadas y multiplicadas. Pero posteriormente, fueron oprimidas por los egipcios.  Dios, por mano de Moisés les ordeno tomar la tierra de Canaán, y previamente enviar a doce espías a explorarla  (Número 13:2).  Misión que fue desarrollada por los hijos de quienes salieron de Egipto, al mando del liderazgo de Josue (Oseas hijo de Nun de la tribu de José – Efrain). Los Israelitas no pudiero conquistar, cinco ciudades-estado de los 'filisteos': Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. Sólo durante el gobierno del Rey David, aprox. En el año 1000 a. C. se consolido el gobierno monárquico.  Cuando David fue constituido Rey de todo Israel, los Filisteos (actuales palestinos), decidieron atacarlo (2 Samuel 5:17) David entro en su fortaleza, le consultó a Dios que hacer y el Señor le indicó que saliera a pelear. En todo el capítulo 5 se describe como Dios ayuda sobrenaturalmente en las batallas de Israel y como David logra dominarlos desde Gabaón hasta Gezer.  A medida que se consolidó la Monarquía la Biblia dice que: “Después David derrotó y sometió a los filisteos al conquistar Gat, su ciudad más grande” (2Samuel 8:1 NTV). Los Arameos de Damasco fueron sometidos a servidumbre por parte de David (2Samuel 8:6).
El Hijo de David, Salomón, logró consolidar un amplio reinado: “El rey Salomón gobernaba todos los reinos desde el río Éufrates,* en el norte, hasta la tierra de los filisteos y la frontera con Egipto, en el sur.” (1Reyes 4:21 NTV).
Sin embargo, debido a los pecados de idolatría, asesinato, sobornos a jueces, y sexuales; En especial del Rey Salomón, Dios condenó a Israel a ser dividido en dos reinos, el reino del Norte (bajo Diez de la tribus de Israel y El reino del Sur con sólo la tribu de David –Judá y la tribu de Benjamin).  Como el Pueblo de Dios no se apartó de sus pecados, en el año 722 a. C. El reino del Norte cae bajo control, deportación de Israelitas y mezcla de razas en la región.  En cuanto al Reino del Sur, en el año 586 sus príncipes y nobles fueron deportados a Babilonia y en la región se dejó solamente las clases más pobres para que vivieran en los campos.
Muchos judíos aprendieron a vivir y conservar su fe y tradiciones en las ciudades donde habían sido expatriados.  Luego, Babilonia fue conquistada por los Persas; el Rey Ciro estableció un decreto único en el año 539 a.C.  Ordenó que los Israelitas podían regresar a su tierra, ordenaba que sus vecinos colaboraran con recursos para el viaje y para la reconstrucción del templo, devolvió los instrumentos del Templo a un Escriba y miembro de la clase sacerdotal de la tribu de Levi: Esdras.
Esdras 1:1-5 dice: “En el primer año de Ciro, rey de Persia, el SEÑOR cumplió la profecía que había dado por medio de Jeremías.* Movió el corazón de Ciro a poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a todo el reino: «Esto dice Ciro, rey de Persia: »“El SEÑOR, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Me encargó que le construya un templo en Jerusalén, que está en Judá.  Cualquiera que pertenezca a su pueblo puede ir a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del SEÑOR, Dios de Israel, quien vive en Jerusalén, ¡y que su Dios esté con ustedes!  En el lugar que se encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y animales, como también una ofrenda voluntaria para el templo de Dios en Jerusalén”».  Luego Dios movió el corazón de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de las tribus de Judá y de Benjamín, para que fueran a Jerusalén a reconstruir el templo del SEÑOR.” (NTV).
En la historia Judía, este periodo es conocido con el Segundo templo, el periodo del Primer templo fue durante Salomón.  Este periodo del Segundo templo, la nación pasa por varios reinos: persa, Griego, los sucesores de Alejandro, el Imperio romano, hasta que en el año 70 d.C. el General romano Tito destruido el Templo de Jerusalen.  Luego el emperador Adriano, después de una revuelta independentista, en el año 132 d. C. expulsa a los judíos de Jerusalen.  Construye un templo pagano en el lugar y le cambia el nombre a la región a Palestina (en desprecio a los enemigos de los Judios, los Filisteos).  A pesar de ello siempre ha exitido presencia judía en Israel.
El mismo Jesucristo es Israelita: “Abraham, Isaac y Jacob son los antepasados de los israelitas, y Cristo mismo era israelita en cuanto a su naturaleza humana. Y él es Dios, el que reina sobre todas las cosas, ¡y es digno de eterna alabanza! Amén.” (Romanos 9:5 NTV).  El venía de la tribu de David y descendiente de Abraham (Mateo 1:1).  Fue crucificado por la autoridades romanas, por petición del gobierno religioso del momento, integrado por líderes Saduceos y Fariseos, dos sectas judías gobernantes.
El Territorio de Israel, durante la división del Imperio, es asignado  al imperio Bizantino (313-636 d.C.).  Sin embargo, a partir del establecimiento de la religión promovida por el Profeta Mahoma, se establece una dominación árabe sobre el territorio (636-1099 d.C.), Se autoriza el ingreso de los judíos a Jerusalén y en este periodo experimentan un crecimiento significado la comunidad Judía residía en Israel.  Mayoritariamente “Cristianos Judíos”.
El papa Urbano segundo, líder de la Religión católica ordena que los judíos, cristianos orientales (ortodoxos) y los musulmanes sean exterminados, vendidos como esclavos en Europa.  Para ello formo y financió los Ejércitos de los cruzados (directamente o por medio de los reyes gobernantes).  Posteriormente los cruzados les permitieron vivir en los campos y progresivamente regresar a las ciudades porque necesitaban de ellos para suplirse de los alimentos en la región.
Entre 1291 y 1516 d.C. los invasores musulmanes Mamelucos establecieron un gobierno desde Damasco sometiendo a los judíos a la pobreza. Entre 1517 y 1917 d.C. se establece un gobierno Turco-otomano, quienes permiten emigrantes judíos volver a vivir en territorio Israelí.  Ante la percepción de los reyes católicos la inmigración aumenta mayormente de España. 
¿Todos los Israelitas son el Pueblo de Dios? No, en Romanos 9:6, el Apóstol Pablo afirma: “Ahora bien, ¿acaso Dios no cumplió su promesa a Israel? ¡No, porque no todos los que nacen en la nación de Israel son en verdad miembros del pueblo de Dios!” Este texto nos reitera la enseñanza de los profetas del Antiguo Testamento, sobre un remanente.  Dentro de la nación, una parte son verdaderos hijos de Dios, sólo un grupo son el pueblo de Dios.  El resto se comportará como hijos de Satanás.  Jesús también reitera este mismo pensamiento en Juan 8, en especial el 44, que a los descendientes de Abraham les llama hijos del diablo, porque son asesinos como él y mentirosos.  Cuando una persona es dominada por el pecado, miente y asesina (odia a su hermano) se comporta como un hijo de Satanás, que está bajo su dominio. 
Entonces el actual gobierno Israelí no tiene por qué actuar conforme a los principios bíblicos de justicia, equidad, amor, perdón, misericordia.  No todos sus integrantes son personas dirigidas por El Eterno Dios, Todopoderoso, Justo y Verdadero.  Sino bajo sus propios criterios.
Ahora, en honor a ser justo, no es posible que una nación pueda estar en paz con otra nación si para una de ellas (los Palestinos), la paz significa el exterminio de el otro pueblo (Israel).  Israel ha mostrado el poder sobrenatural su misericordia de Dios con ellos.  Otro pueblo con las atrocidades que ha experimentado a lo largo de muchos siglos no hubiera sobrevivido.  Pudo enfrentar una guerra en 1948 contra cinco naciones limítrofes de ellas y vencerlas. Pudo vencer el 1956 y en 1967 en la guerra de los seis día vencieron. Y en todas conquistaron un territorio mayor al que le fue asignado por las naciones unidad.
Con respecto al futuro, ¿está destinado el pueblo de Dios que es Israelita a ser exterminado? ¿Qué van hacer ellos con respecto a Cristo?  En Romanos 11:12 (NTV) Dios promete:  
“Ahora bien, si los gentiles fueron enriquecidos porque los israelitas rechazaron la oferta de salvación de Dios, imagínense cuánto más grande será la bendición para el mundo cuando ellos por fin la acepten.”
Hay futuro para el pueblo de Israel, ellos no han sido desechados por Dios, eso sí va a ser un remanente, un grupo escogido por Dios. ¿Cuándo sucederá esto? Cuando se complete el número de gentiles que reciban a Cristo, vea Romanos 11:25 (NTV):
“Mis amados hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan orgullosos de ustedes mismos. Parte del pueblo de Israel tiene el corazón endurecido, pero eso sólo durará hasta que se complete el número de gentiles que aceptarán a Cristo.”
En Zacarias 12:3 EL Espíritu profetiza que
“En aquel día yo convertiré a Jerusalén en una roca inamovible. Todas las naciones se reunirán en contra de ella para tratar de moverla, pero sólo se herirán a sí mismas.”
Dios todavía promete dar ayuda a Israel, aunque un día será sitiada, atormentada, amenazada, ella está esculpida en la mano de Dios.  En Zacarias 12:10 promete que ellos recibirán un espíritu de gracia y oración y creerán en Jesucristo como el mesias, el salvador, el Señor:
“Entonces derramaré un espíritu* de gracia y oración sobre la familia de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán duelo por él como por un hijo único. Se lamentarán amargamente como quien llora la muerte de un primer hijo varón.” (énfasis mio).

Amado hermano, bendice a Israel, ora por ellos, antes que Cristo vuelva es necesario que ellos también crean, es necesario que se complete el número de todos los gentiles (no Judios) que vamos a creer en Cristo.  Entonces aceleremos el regreso de Cristo, prediquemos a Cristo, dejemos de perder tiempo, dediquemos tiempo a la oración y a la evangelización efectiva, bajo un manto de santidad y obediencia al Señor Jesucristo y entregemos todo el control de nuestras vidas al Espíritu Santo para que cambie todos nuestros pensamientos y actitudes, para que esta nueva manera de pensar opere en el modo de Dios y no bajo nuestro propio modo de ver, interpretar y hacer la cosas.  Gloria a Dios.

Fe hasta la muerte ¿qué significa? ¿Puedo perder mi salvación en Cristo?

Fe hasta la muerte ¿qué significa?
¿Realmente es cierto que si Dios en su palabra demanda que los cristianos mantengan su fe hasta el final de su vida significa que están creyendo que somos salvos por las buenas acciones?
Romanos  11:6 dice: “Y, como es mediante la bondad de Dios, entonces no es por medio de buenas acciones. Pues, en ese caso, la gracia de Dios no sería lo que realmente es: gratuita e inmerecida.”  Este pasaje nos da luces y todo el pensamiento teológico del Apóstol Pablo.  El hecho que yo sea fiel hasta la muerte y mantenga mi fe, no me da derecho a pensar que me voy a salvar a sí mismo, que adquiero derechos sobre mi salvación, ni aun más que reúno méritos delante de Dios.  Aquí se nos informa que la salvación es por Gracia y define que Gracia recibir algo inmerecido y gratuito.
“La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.” Efesios 2:9
Porque soy salvo por Gracia, no significa que yo puedo darme el lujo de volver al Chiquero y volverme a embarrar en el pecado.  Pablo dice:
“Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa?  ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado?” Romanos 6:1-2 
El Apóstol Pablo plantea la naturaleza del cambio infundido por el Espíritu Santo cuando nacemos de nuevo.  Una persona no puede estar basándose en la gracia para justificar su pecado o peor apostatar de su fe en Cristo.  Hebreos 10:26 el Espíritu nos dice: “Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados”.  Cuando una persona peca, tiene la oportunidad de arrepentirse según 1 Juan 2:1 “Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero, si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.”
Ahora, ¿puede un genuino Cristiano caer en el pecado?  Aquí lo importante es que dice el Espíritu Santo a través de los escritores bíblicos:
“Y cuando la gente escapa de la maldad del mundo por medio de conocer a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, pero luego se enreda y vuelve a quedar esclavizada por el pecado, termina peor que antes.  Les hubiera sido mejor nunca haber conocido el camino a la justicia, en lugar de conocerlo y luego rechazar el mandato que se les dio de vivir una vida santa.  Demuestran qué tan cierto es el proverbio que dice: «Un perro vuelve a su vómito»*. Y otro que dice: «Un cerdo recién lavado vuelve a revolcarse en el lodo». 2 Pedro 2:20-22
Aquí se nos presenta a Cristianos que han escapado del mundo, pero se han vuelto a enredar en el pecado.
En Hebreos 2:1 se nos dice que nos cuidemos de no desviarnos del mensaje de salvación y en el verso 2:3 nos insta a temer a Dios, a no pensar que nosotros escaparemos si descuidamos esta salvación que hemos recibido. 4:1 se nos insta a temblar al pensar que algunos de nosotros no logremos alcanzar la promesa de salvación. 
En Hebreos 6:4-6, se nos habla de los cristianos que creen en Cristo, gusta y experimentan al Espíritu pero luego rechazan a Cristo en sus vidas:
 “Pues es imposible lograr que vuelvan a arrepentirse los que una vez fueron iluminados —aquellos que experimentaron las cosas buenas del cielo y fueron partícipes del Espíritu Santo, que saborearon la bondad de la Palabra de Dios y el poder del mundo venidero — y que luego se alejan de Dios. Es imposible lograr que esas personas vuelvan a arrepentirse; al rechazar al Hijo de Dios, ellos mismos lo clavan otra vez en la cruz y lo exponen a la vergüenza pública.” (destacado mio).
El Apóstol Pablo en 1 Corintios 10:12 dice: “Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer.”  Los versos anteriores nos demuestra desde el capitulo 9:24 hasta este versículo la necesidad de velar, de cuidar la salvación recibida gratuitamente.  En el Capitulo Diez pasa a comparar la vida del Pueblo de Dios en el desierto con la vida cristiana en este tiempo: recibieron la guía de Dios, fueron bautizados en Cristo, comieron el alimento espiritual que es Cristo, bebieron del agua espiritual que es Cristo, sin embargo, Dios no se agradó de ellos.  El pasaje nos alerta a que nosotros: no codiciemos lo malo, no rindamos culto a los ídolos metiéndonos en diversiones paganas, no comiendo delante de estos ídolos, no cometamos inmoralidad sexual, a que no pongamos a prueba al Señor Jesucristo, ni que murmuremos.  Luego en el verso 13 dice que Dios no nos dejará ser tentado más de que podemos resistir, y con la tentación nos proveerá la salida.  Simpre Dios nos da una bandera roja una señal de alerta para que nos alejemos del pecado.  Sómos nosotros, que desde nuestros malos deseos, somos atraído y seducido por nuestra naturaleza pecaminoso. (Santiago 1:13-15).
El pensamiento de Pedro es: tenemos una salvación que dispone de promesas maravillosas, Dios nos ha hecho participes de la naturaleza divina, tenemos una herencia tremenda:
“Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia.” 1 Pedro 1:3 (NTV)
“Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos.” 1 Pedro 1:4 (NTV)
Es decir amado hermano Puedes perder la preciosa herencia que Dios te ha regalado por medio de su gracia.  Dios te ha convertido en un hijo, en un heredero.  Eso sí, demanda que vivamos en santidad porque Dios nos ha capacitado y nos aconseja que comprobemos si realmente hemos nacido de nuevo, si es verda que estamos entre los elegidos, a través de ver nuestras vidas cambiadas:
“Así que, amados hermanos, esfuércense por comprobar si realmente forman parte de los que Dios ha llamado y elegido. Hagan estas cosas y nunca caerán.” 1 Pedro 1:10
¿Qué hacemos con el que cae? ¿Qué esperanza nos da El Señor Jesucristo para quien el pecado le llevó a caer?:
“Amados hermanos, si otro creyente* está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.” Gálatas 6:1 (NTV)

“Mis amados hermanos, si alguno de ustedes se aparta de la verdad y otro lo hace volver, pueden estar seguros de que quien haga volver al pecador de su mal camino salvará a esa persona de la muerte y traerá como resultado el perdón de muchos pecados.”  Santiago 5:20 (NTV).